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20101007

CARACOLES

El jardín está lleno de caracoles, caracoles con concha de caracola. Algunos son tan grandes, que si los pisas, te tuerces un tobillo. Como puños, enormes.
Por la noche, es fácil pisar alguno...¡crash!...ese sonido inconfundible...
De pequeña, en verano, después de una tormenta, dábamos un paseo por el jadín, para coger caracoles. Los mayores, delante, linterna en mano, los pequeños detrás, con el cubo, a veces sonaba -¡crash!- y los mayores se volvían -¡id atentos, que así no llenamos el cubo!-. El día siguiente estaban todo el día metidos en un barreño, con una tapa y muchos platos encima, para que no pudieran escapar; alguna vez levantaban la tapa y mi madre me llamaba porque la cocina estaba llena de caracoles y había que volver a recolectarlos; después los preparaba con salsa picante.
El otro día les conté a los sudaneses que en España nos los comemos, pero que son pequeñitos (porque con los de aquí se pueden hacer filetes), les ha hecho mucha gracia pero no han mostrado ningún interés por la receta.

2 comentarios:

  1. Yo nunca los he cogido para comer, pero mi abuela los compraba en la plaza, en Algeciras, en el mercado de Torroja.
    Y los tenía un par de días también en un cubo. Echando la baba, decía ella.
    Cada rato cogíamos alguno y jugábamos con él sobre la mesita de mármol que había en el salón de mis abuel@s.
    A los dos o tres días, había guiso. Sin picante. Riquísimo. Recuerdo que había unos grandes, más divertidos para jugar y que eran los que más gustaban a mi abuelo, y otros mucho más chicos, más ricos... y que se comen a dos manos...

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  2. Los comen alli? o son como los asturianos que les da tanto asco.
    Una vez guise una olla en Asturiás y casi me hechan de la cocina con la olla de caracoles, era un cuadro verlos probar para no hacerme de menos, pero habia uno de castilla que le encanto y se puso las botas.
    Haz una foto comparativa para que los veamos.

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